sábado, 15 de diciembre de 2007
Alerta máxima
Hoy día vivimos tiempos en los que la voz de la Iglesia debería convertirse en la voz del atalaya que avisa del peligro que acecha al pueblo. No hay mayor bien que éste para salvar la vida: ser avisados a tiempo de lo que ha de venir. Este año se ha concedido el premio nobel al expresidente Al Gore por avisarnos del cambio climático y sus consecuencias. ¡Cuánto más debería agradecerse a la Iglesia su exhortaciones con relación a los desordenes morales en los que vive la sociedad y sus tremendas consecuencias!
La Palabra de Dios nos predice de forma infalible las consecuencias de nuestro mal camino y es responsabilidad de todo cristiano dar la voz de alarma. La injusticia, la inmoralidad, la idolatría y la incredulidad campan a sus anchas por la tierra. No nos extrañe que sembrando semejante semilla recojamos auténticas tempestades. Noticias como la del joven finlandés que disparó indiscriminadamente sobre otras personas se están dando cada vez más a menudo. Se echa a Dios de la sociedad y el diablo... asesina.
Este Dios desechado tiene un día señalado en su calendario para el juicio de los hombres. Aquel día ni la penitencia, ni el dinero, ni nadie le librará de la justa condena. Aún hoy hay tiempo para volverse a Dios. El amor de Dios se revela precisamente en esta voz de alarma. ¡Cuántas veces te ha llamado a que vuelvas tu vida hacia El! ¿Seguirás aún dándole la espalda? ¿No oyes la trompeta de juicio sonar en el mundo? ¿No hablan suficientemente claro los acontecimientos que vivimos a diario? Estamos en Alerta máxima. ¿Que harás tu?
martes, 4 de diciembre de 2007
El notorio arraigo... de la idolatría
Mientras esperamos el avivamiento tenemos una distracción tremenda que nos aparta de nuestros deberes cristianos: la idolatría.
¡La idolatría! ¡Cuánto tiempo lleva ahí! ¡Cuan profundamente arraigada está en el corazón! ¡Cuánto se ama a escondidas! ¡Que poco se hace por abandonarla! ¡Cuánto deshonra a Dios! ¡Cuanto mal nos hace! Ya dijo Juan Calvino que el entendimiento humano es un taller en el que constantemente se están elaborando ídolos.
Tristemente el pueblo de Dios no está exento de este pecado. Cuántas desviaciones a lo largo de la historia. Cuántos inventos para adorar cada uno a su manera con el único propósito de manipular a Dios. Todo es superstición. ¿ QUE IDOLO PUEDE DAR VIDA ETERNA? En los sarcófagos hallados en Egipto se encontraron mapas pintados para ir al otro mundo. ¡Que diferencia con Cristo y su sepultura! El no necesitó de ningún mapa para resucitar, él mismo es el camino y la resurrección y la vida.
Nada rompe tanto el corazón de Dios como el pecado de idolatría en su Pueblo. Aquellos que le han jurado obediencia, aquellos que se han consagrado al Señor, que hicieron pacto con el Altísimo ahora adulteran en su corazón. Guardan las apariencias para con Dios pero su corazón palpita con ardor por los ídolos de este mundo. ¿Pero no sabe su Pueblo que Jehová es Dios celoso? Lleva escrito sus nombres en la palma de la mano y aún así en estos días es aborrecido.
Nada degrada tanto la vida ni trae maldición al hombre como la idolatría. Ahí tenemos la cumbre de la creación de Dios arrastrándose, ofreciendo incienso a los inventos de su corazón. No solo tallas de madera o artificios de platero, cualquier futbolista de élite o actriz es buena para ocupar el altar del corazón humano. Tanto le rinden que luego no tienen fuerzas para buscar a Dios, ni para honrarle, servirle y darle gloria. Pues bien, el avivamiento viene, ¿cómo nos encontrará, entretenido con los ídolos o en santa y bendita expectación?
viernes, 23 de noviembre de 2007
El uso de medios audio-visuales en la evangelización
El modo en que presentamos el evangelio debe siempre glorificar a Dios, por lo que deberemos abstenernos de todo aquello que pueda menoscabar su gloria. El evangelio puede presentarse arropado de ilustraciones – nunca indecorosas – y estas deben supeditarse exclusivamente a traer luz al mensaje y no acaparar para sí mismas la atención ocultando así la Palabra del evangelio. Por las grandes oportunidades que nos brindan los adelantos técnicos (Power point, video, etc...) deberemos ser muy cautos en su utilización.
En una sociedad como la nuestra (la occidental) donde no se quiere oír hablar del pecado, del cielo o del infierno, siempre resultará difícil entrar en contacto con la gente para hablarle de Dios. Presentar de forma atractiva el evangelio por medio de macro–conciertos es algo que debe evaluarse mesuradamente. Es cierto que el evangelio puede y debe adornarse, pero nunca creyendo que ese adorno es el que va a convertir a las personas, sea por su arte o la presión que ejercen. Creer esto sería un disparate y una blasfemia contra el mismo evangelio que predicamos.
Muchos tenemos serios escrúpulos a la hora de aceptar cualquier cosa como un acto de evangelísmo. Desde luego cualquier payasada en medio de la calle no es un acto de evangelísmo aunque la realice la Iglesia evangélica más relevante de la ciudad. Si entre nosotros tenemos a verdaderos artistas, consumados payasos y extraordinarios deportistas sería bueno realizar con éstos actividades culturales donde demostrar nuestro talento natural como creyentes para la gloria de Dios, realizando un trabajo excelente. Pero dejemos a la predicación que siga siendo predicación...porque podemos hacer mucho ruido, llamar la atención de la gente y hacerles reír o llorar, pero recordemos que no les hemos predicado hasta que no LES HEMOS PREDICADO.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Nuestra misión en la vida
Muchos son nuestros deberes en la vida. Muchos - quizá - nuestros ministerios y muchas nuestras responsabilidades como padres, esposos, hijos, miembros de la Iglesia, ciudadanos, trabajadores... Pero el Señor nos ha encomendado una sola misión: Predicar el evangelio. Esta es nuestra misión aquí en la tierra y nada debería distraernos de ella. En todo momento debe encontrarse presente en nuestro pensamiento. Cada palabra, cada esfuerzo y actitud en nuestra vida debería estar enfocada en LA MISIÓN.
La misión exige trabajo duro, esfuerzo, tensión, preparación, conocimiento. Predicar el evangelio tiene un serio enemigo en nuestra propia carne. Pocas cosas gustan menos que el tener que esforzarse. Nos gusta beber del fruto de la vid pero sin tener que sembrar ni cultivar. Nos gusta ver a muchas personas entregarse a Cristo pero que otros repartan el “folleto”. Mientras esperamos el avivamiento no estamos exentos de cumplir con nuestra misión. A tiempo y fuera de tiempo debemos predicar a Cristo crucificado y resucitado.
Nuestra misión debemos cumplirla con gozo. Tan necesaria como la gasolina para el motor de nuestro auto es el gozo para el cumplimiento de la misión. Predicar el evangelio es el privilegio más excelso concedido a una criatura. Debemos predicar con el gozo de saber que las almas se salvarán por este medio. No hay otro medio de salvación que la predicación del evangelio. La presencia de Dios mismo te acompañará siempre que abras la boca para predicar. ¿Recuerdas el martirio de Esteban? Si el gozo por la salvación de las almas y por la gloria de Dios no nos mueve al predicar, algo grave nos pasa.
Finalmente déjame decirte que la tribulación también tiene lugar en nuestra misión. La persecución o el abandono de tus semejantes, quizá tu propia parentela. La enfermedad física, mental o emocional en el desgaste de la predicación nos acompañarán siempre. Jesucristo nunca ocultó el costo del discipulado. Él mismo quedó marcado para siempre en sus manos, pies y costado. Pero recuerda que la tribulación también tiene su fin. No es para siempre. Para el que persevera, lo que queda al final es la victoria.
¿A quién le has predicado hoy?
lunes, 5 de noviembre de 2007
CAPACITADOS POR DIOS
En primer lugar nos trae vida espiritual, pues la palabra de Dios no solo está para alimentar nuestra mente sino nuestra alma con una relación más íntima con el Señor. Nos aporta luz para entender acerca de los tiempos que estamos viviendo. Por otro lado se trata de un mensaje que asimismo debemos compartir con otros. Por lo tanto, ¿tiempo de espera? Sí . Pero tiempo de actividad también.
Dios quiere capacitarnos con sus dones. El Señor quiere equiparnos para afrontar debidamente el momento histórico que nos toque vivir, sea cual sea. Puede que nosotros no sepamos lo que nos espera en el futuro pero Dios sí lo conoce y nos capacita con sus dones. El sabe en qué ministerio nos va a usar, qué función vamos a desempeñar en Su reino y por lo tanto irá trabajando en nosotros fortaleciendo aquellas áreas de nuestras vidas más necesitadas.
Finalmente, Dios quiere capacitarnos con su Espíritu. Necesitamos ser guiados por el Espíritu Santo, para no ir a donde queramos nosotros sino a donde quiera el Señor. El Señor tiene preparadas para nosotros cosas que no sabemos, ministerios y lugares que ni siquiera sospechamos. El Espíritu nos guiará, nos dejará atónitos. Mientras esperamos el avivamiento, pues, debemos estar expectantes para con Dios. Aunque parezca que no ocurra nada especial a nuestro alrededor, la verdad es que el Señor no se duerme, El sigue trabajando…y nosotros también.
jueves, 25 de octubre de 2007
Orando espero
España, 25 de Octubre de 2007. La Iglesia sigue y sigue esperando el avivamiento. Hace unos veinte años que llegué a Málaga y por aquel entonces ya se hablaba de avivamiento en la Costa del Sol. Desde entonces hasta hoy muchas han sido las palabras alentadoras incluso “proféticas” que animaban a confiar en la pronta venida de un tiempo de refrigerio para España. España. La España católica y perseguidora de los santos y fieles en Jesucristo. La España idolátrica e impía en la que se asienta una pequeña Iglesia desconcertada. El juicio de Dios sobre España es evidente y la pequeña Iglesia sufre las consecuencias. La Iglesia ora y el avivamiento no llega. Pero sigue orando.
Dios tiene su tiempo y propósito para todas las cosas. La Iglesia no debe desesperar. Lo que ha de venir vendrá. Sin duda vendrá. Nosotros no podemos adelantar los tiempos ni las sazones. Si la mala estación se alarga, esperaremos. Dios mismo estará con nosotros fortaleciendonos. ¿Que anhelamos tener Iglesias llenas de creyentes activos? ¿Que nos gustaría ver crecer el número de “evangelicos” en España? ¿Que añoramos una sociedad mejor, más justa y piadosa? Que se alargue el tiempo de espera todo lo que quiera: Dios está con nosotros. Esto es lo más importante. Si Dios está con nosotros entonces hay esperanza. Nadie está más interesado en la salvación de las almas que Dios mismo. Dios tiene su tiempo, Dios tiene su plan. Sigue orando.
La mano poderosa del Señor está sobre su Pueblo hoy. Aunque las circunstancias que nos rodean puedan ser lúgubres el Sol de Justicia sigue brillando. Allí está, en Su Trono. Te está dando el pan de cada día, el techo y habitación donde moras. Cuida tu familia y tu salud. Te prepara el camino por donde debes andar. Cuando te detienes a pensar seriamente en su Gracia y Misericordia dificilmente te mantienes en pié. Caes aturdido ante su Majestad y Gloria. Con todo esto El te está diciendo: No te he dejado, no te he desamparado, estoy contigo. Sigue orando.
Cosas grandes y nuevas tiene el Señor preparadas para nosotros mientras esperamos y oramos. Pronto las veremos. Un ministerio renovado nos aguarda. El que es Fuente de Vida sabe mantener vivo y fresco su jardin en medio de un desierto. Somos un grato aroma para la gloria de Dios en Cristo Jesús. Nuestra pequeñez no limita la omnipotencia de Dios. Sí, la Iglesia en España es pequeña pero Dios es grande. La sociedad española es incrédula pero nadie resistió jamás al Espíritu Santo cuando éste sopla eficazmente. Definitivamente concluimos diciendo que ha nuestro Señor Jesucristo se le ha dado que vea el fruto de su aflición en la cruz del calvario. Por lo tanto, sigue orando.
Yo, orando espero.